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Menéndez: El día del Señor, exorcismos y terror a la mexicana

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Menéndez: El día del Señor es una producción de México, España, Canadá y Estados Unidos que ha llegado a Netflix con una historia de terror inusual en el cine nacional. Se trata de la primera parte de una trilogía, en donde seguiremos a Menéndez, un sacerdote retirado en una crisis de fe, atormentado por el pasado. En esta entrega, se enfrenta a un exorcismo, aunque las cosas no son como parecen. El director Santiago Alvarado busca subvertir los tropos de las películas de exorcismos y crear un terror diferente.

Hablamos con la actriz Ximena Romo, el director Santiago Alvarado y el productor Alejandro Sugich sobre el desarrollo de la cinta y el arduo trabajo durante la producción. No olvides ver también el video, en donde ellos, junto con Juli Fábregas y Héctor Illanes, nos cuentan sobre qué hace diferente a esta película.

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La película Menéndez: El día del señor es una cinta mexicana de terror que subvierte el exorcismo.

Menéndez fue un proyecto en desarrollo en Cannes, Sitges y Ventana Sur. Es también una producción de varios países. Santiago, ¿cómo fue tu proceso como escritor y guionista teniendo tanto input de tantos lados?

Santiago Alvarado, director: Realmente todo lo que fue la escritura y el principio del desarrollo fue por parte nuestra en Barcelona. Fue ya después del festival de Cannes, en el 2017, que presentamos un teaser que habíamos filmado, ya con Juli en el papel. A partir de ahí conocimos a Alejandro Sugich, el productor de Sulafims, que se interesó por el proyecto. Nos conocimos en persona, nos caímos estupendamente y al poco tiempo él vino a Barcelona, y luego yo me fui a México. Ahí ya empezamos a trabajar 100% en la preproducción de la película. Sí hay cositas [que cambian con el input]. Al principio estaba pensada para filmarse toda en España y ya al entrar Alejandro empezamos a ver cómo encajábamos a los personajes para darles la personalidad mexicana. Juli era mi única opción [como Menéndez]. Era intocable. Y quedaba muy bien que el personaje del sacerdote fuera español viviendo en México. Al resto del cast los conocí ahí y tuve la suerte de tener a actores de este gran talento.

A partir de la preproducción, estando en México, tampoco fueron tantas voces. Estábamos Alejandro, Joachim de Barcelona y yo. Estábamos ahí los tres trabajando creativamente mucho y ya cuando se decidió todo, se cerró el proceso de preproducción y empezamos a rodar, pero ya con un guion técnico, con todo ensayado. Hicimos muchísimos ensayos con los actores, como si fuese teatro, más que cine. Tuvimos la suerte de estar también un par de semanas en esa casa tan imponente que tenemos en la película, y podíamos ensayar in situ. Era hacer la película sin cámaras, era espectacular. Ya veías cómo se iban a mover, ellos se sentían ya en el entorno cómodos, o incómodos [ríe], según el momento. Y ya cuando llegó el momento del rodaje era poner la cámara y ver la película cobrando vida.

¿Por qué fue arduo el rodaje, como comentaba Ximena Romo?

Alejandro Sugich, productor: En cuestión de la parte de producción, pusimos todas las condiciones para que Santi y los actores pudieran ensayar mucho. Teníamos un tiempo limitado en esta locación, debíamos terminarla en las cuatro semanas que se plantearon, porque luego entraba otra producción, curiosamente de Netflix. Un acierto fue que la casa la «manteamos» toda, le metimos manta por todos lados, así que podíamos movernos muy rápido porque ya estaba preiluminado. Eso fue un acierto, porque te da mucha velocidad y puedes hacer días y noches en una jornada de ocho horas. Fue una producción en donde no hubo horas extras, lo cual siempre te lo agradece mucho el staff y la gente.

Ximena Romo: Para la preparación, en mi caso, siento que casi todas mis escenas tenían un grado de dificultad [alto]. Para eso, entramos al espacio unas semanas antes y ensayamos toda la película. Hicimos la coreografía tal cual y Santi siempre fue muy claro con qué se iba a ver, dónde iba a estar la cámara, lo cual ayuda muchísimo y era muy importante para lo que estábamos haciendo. Ya que estábamos ahí, había todo un equipo de maquillaje y de efectos especiales, que hicieron una labor increíble. Pero sí, al menos en mi caso, sí fue muy difícil por momentos, muy, muy difícil. Lo bueno es que tenía a un gran equipo cuidándome y a un compañero como Juli tan entregado y generoso, que estaba en todo momento conmigo y me ayudaba mucho a llegar a las escenas. Eso hizo también que lo demás fuera más fácil, que toda la ficción sucediera más orgánicamente, porque veníamos de una preparación y teníamos un equipo extraordinario detrás.

Menéndez: El día del Señor está pensada como parte de una trilogía. ¿Ya ha habido conversaciones sobre eso? ¿Han hablado con Netflix?

Santiago: El guion de la segunda parte está hecho desde antes de empezar a rodar la primera película. Tampoco puedo revelar mucho [ríe], porque sería mucho spoiler, pero sí te puedo decir que seguiríamos las andanzas de Menéndez, conoceremos mejor su pasado y su destino.

Alejandro: Con respecto a Netflix, pues no, fue una compra de la película, de la parte uno. Pero si le va muy bien, y eso creemos, seguramente a Netflix le encantará ser parte de la segunda parte. Pero ahorita no hay nada confirmado.

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